Servicio de Psicología especializado en Áreas de Conflictos

18 de Noviembre de 2014

RUPTURA DE PAREJAS

    La ruptura de una pareja constituye una crisis de transición cuyo resultado suele definir una realidad familiar probablemente más compleja, aunque no por ello necesariamente más perjudicial.

     El conflicto que lleva a la pareja a la ruptura puede resultar destructivo cuando produce tensión prolongada, hostilidad crónica, reduciendo  drásticamente el nivel de vida de los miembros de la familia, perjudicando al bienestar psicológico y destruyendo las relaciones familiares.

     La ruptura genera dolor a todos los afectantes  y especialmente a los hijos, cuando los hay. Por ello se requieren tareas de educación y desarrollar habilidades para reorganizarse y conocer las actitudes que ayuden a relacionarse con los hijos en evitación de traumas  y frustraciones futuras.

    En caso de quiebra definitiva de la relación, el asesoramiento desde el punto de vista jurídico, para poder alcanzar y plasmar legalmente aquellos acuerdos a los que la pareja pretenda llegar, puede ayudar a atenuar los conflictos que se generan durante esa fase de la ruptura.

NIÑOS Y ADOLESCENTES

     En las distintas etapas de la adolescencia se dan cambios físicos, emocionales y comportamentales. El desarrollo de los niños entre 8 y 18 años no esta solamente determinado por su crecimiento y los cambios biológicos sino por su personalidad, temperamento y las expectativas puestas en ellos de los adultos así como las influencias sociales (grupos de riesgo).

      Algunos comportamientos en esta etapa en función del grupo de riesgo con el que se relacione le puede llevar abusos de sustancias tóxicas y comportamientos delictivos llegando a tener problemas jurídicos que afectan a su desarrollo de su vida adulta y salud mental.

     En la imposición de medidas penales, derivadas de la comisión de una infracción penal por parte de un menor de edad, los Juzgados de Menores se basan fundamentalmente en aquellas necesidades psicosociales que presente el menor, puestas de manifiesto a través informes psicológicos y técnicos. La colaboración entre psicólogo y abogado resulta fundamental para obtener la resolución judicial más favorable a los intereses y necesidades del menor expedienteado.

ACCIDENTES LABORALES y DE TRÁFICO

     Una de las consecuencias de estos accidentes son secuelas emocionales que le impiden al sujeto tener una vida normal, inclusive para trabajar y relacionarse con normalidad con el entorno y la familia.

      Las secuelas psicológicas pueden ser de gran variedad: insomnio, dolores de cabeza, pesadillas angustiosas, estrés, pérdida de confianza en si mismo, depresión, fobias, trastornos alimenticios, ira, resentimiento, sentimientos suicidas, etc

     Contar con un asesoramiento adecuado en tales circunstancias, así como poder dejar en manos de profesionales experimentados el ejercicio de las acciones legales oportunas, resulta fundamental para evitar el agravio añadido que implica para la víctima el tener que solucionarlas por sí misma.