Hace poco llegó a mí de manera casual, ojeando en un stand de libros descatalogados, segundamano, unas reflexiones de un hijo hacia sus padres.

Dice lo siguiente:

                              Mamá, Papá:

- No me des todo lo que pida. Casi siempre pido para ver hasta dónde puedo llegar y qué puedo obtener.

- No me des siempre órdenes. Si en lugar de darme órdenes me pidieras las cosas las haría.

- No cambies de opinión continuamente sobre lo que he de hacer. Decídete y mantenlo.

- Cumple lo que prometas sea bueno o malo.

- No me compares con nadie. Si tu no me valoras entonces seré yo quien sufra.

- No me regañes ni corrijas delante de nadie. Mejor enséñame cuando estemos a solas.

- No me grites. Cuando gritas haces que te respete menos, a la vez me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo.

- Deja que lo haga solo. Si tú lo haces por mí nunca aprenderé.

- No me hagas mentir por ti, no mientas delante mío. Me hace sentir mal y perder tu credibilidad.

- Cuando te equivoques en algo, admítelo. De esta manera ,me enseñas a asumir mis equivocaciones y a mejorar la opinión que tengo de ti.

- No me digas que haga cosas que tú no haces. Yo aprendo de ti y hago lo que tú haces aunque no lo digas pero nunca lo que tu digas y no hagas.

- Cuando te cuente algo que me pasa o crea es un problema no me digas: "Eso es una tontería", "Eso no tiene importancia". En lugar de eso ayúdame.

- Quiéreme y dímelo, me gusta y necesito oírtelo decir aunque tu des por hecho que ya lo sé.
.



Publicado: 26 de Octubre de 2015